Cómo montar una agencia de marketing…y no morir en el intento

La única constante en la vida, es el cambio. Y esto no es de ahora, dicen que ya lo pensaba Heráclito de Éfeso, hacia el año 500 antes de Cristo.

 

Pues por hacer caso a Heráclito (y porque lo llevaba ya pensando muchos años) hace aproximadamente un mes, finalmente llevé a cabo la última locura: Montar mi propia agencia de Marketing.

 

Administrativamente no es excesivamente difícil, dicen los expertos que ha mejorado mucho la cosa. Económicamente, imagino que algún día será rentable (de momento, toca pagar casi por todo). Desde un punto de vista racional puede que de bastante vértigo, el tema de la seguridad y tal… pero bueno, por eso se llama locura.

 

Y una vez hecho el formalismo de depender de mí mismo, toca poner en práctica todo lo que has aprendido durante más de 17 años y que crees que sabes hacer bien.

 

Cuando pensaba en cómo sería mi agencia ideal, además de la infinita vocación de servicio que hay que tener, pensaba en qué me quería especializar. Esa es la clave, especializarse, ser experto. Aquí es cuando empecé a definir los tres pilares en los que quería sustentar mi agencia: Inbound Marketing, Social Selling y Outsourcing de Servicios de Marketing.

 

La automatización del marketing, que tampoco es de ahora (ni de Heráclito, claro), creo que es uno de las apuestas que tiene que hacer todo responsable de marketing del momento. En entornos B2B, tener una estrategia de Inbound Marketing automatizada, te va a dar una agilidad, una capacidad de respuesta y un control de las métricas relevantes, que son clave para poder tomar las decisiones adecuadas.

 

El Social Selling o el utilizar las Redes Sociales como apoyo clave en el proceso de venta, es fundamental en todo equipo de ventas que se haya enterado que estamos en 2017 (y no en 1987). Vende, cómo y dónde tus clientes quieren comprar (eso dice por ahí una web: www.mbudo.com). Hay todo un universo de herramientas y servicios alrededor del Social Selling, que pueden dar la ventaja competitiva que todos los equipos de ventas están buscando.

 

Por último, el ser los ojos y las manos de mis clientes. Ser alguien de confianza y confiable. En eso piensan los directores de marketing de multinacionales, con base muchas veces en Londres o Dublín, cuando piensan en su departamento o agencia de Marketing en España y Portugal. Y alguien tenía que hacerlo.

 

Pues todo esto, aderezado de Ilusión, Pasión, Alegría y un punto de locura, es Mbudo (ya había colado antes el nombre). El viaje, acaba de empezar, vente.

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